
Al estudiar la figura de la M. Cecilia, me ha venido a la mente una imagen física a la que ya recurrí en otras ocasiones: "La tensión superficial del agua".
Las moléculas de agua tienen una propiedad que las repliega al máximo sobre sí mismas (de allí que tengas forma redonda, con la mínima superficie hacia el exterior y el máximo en sí mismas). Así era también la M. Cecilia, mantenida en la oración y la unión con Dios.
Pero, es esta misma propiedad la que las hace capaces de sostener a los demás. La tensión superficial del agua es la que permite a algunos insectos sostenerse encima de ella y caminar... La misma intimidad con Dios es al que hace que M. Cecilia sea capaz de sostener a los demás, capaz de lanzarse a la misión, capaz de emprender grandes obras.