viernes, 26 de diciembre de 2008

Somos polvo de estrellas

Navidad sugiere que hablemos del origen, del nacimiento... de aquel que siendo lo más grande escogió para nacer lo más pequeño, lo más humilde... lo que, en verdad, es lo único capaz de encerrar una grandeza de este estilo: la grandeza de Dios.
De ella nos hablan también las estrellas y nuestro origen en ellas... ¿De dónde venimos? ¿Quiénes somos? Somos polvo de estrellas... hijos de la entrega radical y completa. Me explico: somos lo que somos, la tierra es lo que es y la vida existe en ella gracias a que, anteriormente, existía una gran estrella en esta zona del Universo... una gran estrella.
Las estrellas más grandes son las únicas capaces de sintetizar, en su corazón, elementos pesados como los metales... (así que si en vuestras manos hay un anillo, piensen, que en sus origenes está el corazón de una gran estrella)... y són las únicas que mueren en una gran exlosión llamada Supernova, en un derroche de entrega total, de donación completa... de ese regalo de materia pesada, imposible de ser creada en otro lugar, nació la Tierra, bendecida ya desde su origen con elementos preciosos que ahora forman la esencia de lo que somos: Polvo de una estrella entregada en plenitud... recuerdo de lo que hoy nos enseña la Navidad.