No prentendo llevar la contraria a San Pablo (Dios me libre).. más creo que el testimonio de vida cristiana se asemeja más a un planeta que a una estrella.
Los que me rodean conocen mi afición por las estrellas, y en varias ocasiones me han preguntado al atardecer: ¿Cuál es esa estrella que brilla tanto?; encontrando cierta sorpresa en la respuesta: no es una estrella, es un planeta.
En efecto, los que más brillan en la oscuridad de nuestro cielo son planetas. ¿El motivo? La distancia (mientras que la distancia a las estrellas se mide en años luz, el sol se encuentra a una distancia de la tierra de solamente 8 minutos luz; se trata, pues, de una diferencia evidente).
Los planetas, no tienen luz propia, no ostentan la potencia de su interior, no pueden presumir de crear nada en sus adentros... pero, en esa humildad hallan más brillo que cualquiera de las demás estrellas, puesto que se encuentran cerca del Sol (cerca de Dios) y reflejan la luz de mismo... eso es lo que vemos en ellos: el reflejo de la luz del Sol.
¿No creéis que esa es la encomienda de todo cristiano?, reflejar la luz del Sol, aún sin tener, ni buscar, luz propia.
Los que me rodean conocen mi afición por las estrellas, y en varias ocasiones me han preguntado al atardecer: ¿Cuál es esa estrella que brilla tanto?; encontrando cierta sorpresa en la respuesta: no es una estrella, es un planeta.
En efecto, los que más brillan en la oscuridad de nuestro cielo son planetas. ¿El motivo? La distancia (mientras que la distancia a las estrellas se mide en años luz, el sol se encuentra a una distancia de la tierra de solamente 8 minutos luz; se trata, pues, de una diferencia evidente).
Los planetas, no tienen luz propia, no ostentan la potencia de su interior, no pueden presumir de crear nada en sus adentros... pero, en esa humildad hallan más brillo que cualquiera de las demás estrellas, puesto que se encuentran cerca del Sol (cerca de Dios) y reflejan la luz de mismo... eso es lo que vemos en ellos: el reflejo de la luz del Sol.
¿No creéis que esa es la encomienda de todo cristiano?, reflejar la luz del Sol, aún sin tener, ni buscar, luz propia.