viernes, 24 de julio de 2009

M. Cecilia Cros... su intimidad con Dios y su misión













Al estudiar la figura de la M. Cecilia, me ha venido a la mente una imagen física a la que ya recurrí en otras ocasiones: "La tensión superficial del agua".
Las moléculas de agua tienen una propiedad que las repliega al máximo sobre sí mismas (de allí que tengas forma redonda, con la mínima superficie hacia el exterior y el máximo en sí mismas). Así era también la M. Cecilia, mantenida en la oración y la unión con Dios.
Pero, es esta misma propiedad la que las hace capaces de sostener a los demás. La tensión superficial del agua es la que permite a algunos insectos sostenerse encima de ella y caminar... La misma intimidad con Dios es al que hace que M. Cecilia sea capaz de sostener a los demás, capaz de lanzarse a la misión, capaz de emprender grandes obras.

viernes, 27 de marzo de 2009

Ecuación de una recta: un punto y un vector director

"La linea recta está formada por millones de puntitos unidos entre sí. También mi vida está integrada por millones de segundos y de minutos unidos entre sí.
Dispongo perfectamente cada punto y mi linea será recta. Vivo con perfección cada minuto y la vida será santa.
El camino de la esperanza está enlosado de pequeños pasos de esperanza.
La vida de esperanza está hecha de breves minutos de esperanza. Como tú, Jesús, que has hecho siempre lo que agrada a tu Padre.
Cada minuto quiero decirte: Jesús, te amo; mi vida es siempre una "nueva y eterna alianza" contigo.
" Cardenal Van Thuan

En Matemáticas estamos explicando cómo podemos determinar una recta con un solo punto de partida, conociendo y definiendo bien el lugar del que parto; y con un "vector director" que será el que defina los siguientes puntos de la recta. El vector director marca la dirección, la inclinación de la recta, definiendo así los puntos que formarán parte de ella.
Pensemos, pues, ¿quién es el "vector director" de nuestra vida? ¿me alejo de los puntos por él definidos?
Que sea siempre, Señor, dócil a tus palabras y a tu voluntad.
Sé siempre, Señor, el "vector director" de mi vida.

domingo, 18 de enero de 2009

"Vosotros brilláis en el tierra como estrellas (planetas) en el cielo" Filienses 2,16

No prentendo llevar la contraria a San Pablo (Dios me libre).. más creo que el testimonio de vida cristiana se asemeja más a un planeta que a una estrella.

Los que me rodean conocen mi afición por las estrellas, y en varias ocasiones me han preguntado al atardecer: ¿Cuál es esa estrella que brilla tanto?; encontrando cierta sorpresa en la respuesta: no es una estrella, es un planeta.
En efecto, los que más brillan en la oscuridad de nuestro cielo son planetas. ¿El motivo? La distancia (mientras que la distancia a las estrellas se mide en años luz, el sol se encuentra a una distancia de la tierra de solamente 8 minutos luz; se trata, pues, de una diferencia evidente).
Los planetas, no tienen luz propia, no ostentan la potencia de su interior, no pueden presumir de crear nada en sus adentros... pero, en esa humildad hallan más brillo que cualquiera de las demás estrellas, puesto que se encuentran cerca del Sol (cerca de Dios) y reflejan la luz de mismo... eso es lo que vemos en ellos: el reflejo de la luz del Sol.

¿No creéis que esa es la encomienda de todo cristiano?, reflejar la luz del Sol, aún sin tener, ni buscar, luz propia.

martes, 6 de enero de 2009

EPIFANÍA - ESPECTROSCOPÍA

Hoy es el día de la Epifanía del Señor, manifestación del mismo, encuentro con un Dios hecho carne... Esto me recuerda, inevitablemente, a las palabras que alguien me dirigió: " quizás tú seas la única página del Evangelio que alguien logre leer"... ¡es una gran responsabilidad!, la epifania de nuestro Señor pasa también por nuestras manos.

Y os preguntaréis... ¿y la espectroscopía? Bien, la espectroscopía es una técnica que nos ayuda a leer la luz: a descubrir sus secretos, sus enigmas, a poderla leer, interpretarla... Para ello situamos entre la luz y su lector algo que nos ayuda a separar sus frecuencias (igual que la gota de agua lo hace con el arco iris)... Ese, creo es el papel que nos toca interpretar, el papel del que se pone frente a la Luz, no para interponerse a ella, sino para que, dejándola pasar en su plenitud, ayudemos a interpretarla, para que nuestra persona sea un instrumento de lectura. Pero para ello, siempre se debe permanecer en la Luz y, lejos de manipularla o de obstruirla hay que dejar que pase por nuestro ser y que lo que se lea sea la misma, y no nuestra persona.